Pero la culpa no fue tuya!

La culpa fue mía por haberme topado contigo,
Por haber cruzado esa calle,
Por haber mirado en esa dirección.

La culpa fue mía por haber salido de casa en aquel maldito momento,
Por haber tomado el tren,
Por haber salido de la estación.

La culpa fue mía por verme tan bella y radiante ese día,
Por haber puesto ese vestido que vuelta cabezas,
Por haberte voltado la tuya.

La culpa mayor fue mía, cuando sonreí, sin saber que esto te ganaría el corazón,
Por haber mirado más de 3 segundos tus ojos,
Por haberme mordido el labio inferior al ver tus zapatos.

La culpa fue totalmente mía, cuando bajé la cabeza y me encontré con mis mejillas sonrojadas,
Por volverte a mirar,
Por haberte pedido sin palabras, que te quedes…

La culpa fue categóricamente mía por haberte sonreído con mis ojos,
Por haberte enamorado con mis movimientos,
Por hacerte pensar que yo también me enamoré…

Pero la culpa no fue tuya,
Porque ya era mía,
Porque ya te había conquistado.

A mí me hace falta escribir…

A mí me hace falta escribir,
Y no solo tirar palabras en las hojas y decir que inventé algo.
No, ese tipo de escritura que tienes cuando alguien te inspira,
Ese tipo de metáforas que te salen o que te duelen y sabes que hasta lo hermoso te hace daño,
Ese tipo de palabras que sabía escribir,
Que me duela la mano y no el corazón,
Que me llore la pluma con tinta, y no los ojos con tanto amor para ti,
Que me encuentre en las rimas, que me reconozca en el estilo,
Y que los bloqueos de artista sean solo pausas para besarte.

A mí lo que me hace falta no es escribir,
Pensé que si me pongo a escribir, saldrán poemas como antes
Pero antes no me hacia falta nada, ni escribir, ni escribirte.
Que me saquen el titulo de poeta, soy novelista,
De los que escriben poco, sencillo y realista.
No tengo sabor de frutos rojos en el té japonés,
No tengo sabor de fresas en los malditos inviernos,
No tengo sabores de dulce cuando estamos a dieta,
Ni de ti en mi boca cuando pronuncio los escritos.
A mí no me hace falta escribir,
A mí me haces falta tú.

Quizás a ti también te gusta esa chica…

¿Sabes qué me gusta?

Que cuando saco el maquillaje, cuando los labios renuncian a ese color de chica mala, cuando los ojos vuelven a la normalidad, bajo esa máscara de femme fatale se encuentra ella.
Si, esa chica que piensa, toma decisiones, aplica estrategias y construye con planes un otro mundo.
A ella, que pocos la conocen, ni la conocerán algún día de verdad, esa que sonríe y sus labios dejan ver todos los dientes olvidándose de los modales, ella que se para por un momento para decir una estupidez y luego empieza a contar cosas serias y muy inteligentes.

Eso me gusta. Me gusta que bajo ese vestido hay ese cuerpo que todos imaginan perfecto sin darse cuenta que la perfección se encuentra adentro.
Ella que está allá, en mi, cuando no me hago ni la mujer que todos sueñan, ni la chica tímida que por vergüenza no cuenta sus grandes ideas.
Hay una chica adentro que es más que todo lo que se ve, una chica llena de infancia, cariñosa y dulce pero muy sabia.

Es por esa chica que me despierto cada mañana, para demostrarle que el mundo no es tan malo, que la vida merece la pena y que aunque somos tan diferentes, nos entendemos perfectamente.

Y si, eso me gusta… que entre toda esta gente que pasa y viene y va, Tú te detuviste por un momento para leerme. Quizás a ti también te gusta esa chica 

Me emborraché…

Me emborracho con mis propias lágrimas mientras te miro desde lejos. Te extraño pero ¿cómo puedo extrañar a alguien que nunca fue aquí? ¿Cómo puede mi alma sentir tu ausencia si no le enseñaste a sentir tu presencia?

Pero me emborracho mirándote y escuchándote, imaginándote y escribiendo, pero después de tantas noches en tu alcohol, me duele la cabeza.

¿Cómo embriagarse con el perfume de un desconocido? ¿Cómo sacar su sabor de mis labios sin dejarlos rotos y desesperados?

Ando borracha desde que me provocó este vaivén y sigo esperando el momento en que la tierra ya no baile, el momento en el cual la música de mi corazón ya no se escuche, y ahí dejaré de tomarlo como medicina, ahí lo veré como el veneno que provocó mi muerte lentamente.

¡Soy mujer!

Amo a esa mujer que aprendió a quererse aunque a veces se golpea con palabras o destruye su maquillaje por culpa de tantos idiotas.

Amo a esa que se cuida y luego con valentía, mata los dragones del pasado. Pero amo a esa chica que llora de vez en cuando, que necesita el abrazo de un hombre para olvidar a un otro.

Amo a esa mujer inteligente que logra todo lo que se propone, que tiene tantas ideas creativas y que llena otras almas con luz y amor. Pero amo también a esa chica que se olvida a menudo cuál es su nombre, enloquece en el intento de hacer arte y se pierde en su proprio caos.

Amo a esa feíta que se despierta con granos en el rostro o que en el verano se pone morenita y tiene la más bonita piel del mundo. Me encanta su elegancia cuando camina cansada o la manera ingenua de parecer seductora.

Me encanta esa, que tiene el corazón tan grande que podría ofrecer amor a toda una nación, esa que a veces se le olvida de su propia felicidad por tanto pensar en los demás.

Amo a esa que se envía cartas de amor a ella misma solo para recuperar todo el amor que no se dio mientras amaba a otra persona.

Amo cuando se pone grave intentando resolver los problemas y al final saca esa sonrisa de niña para aceptar que no todos los asuntos tienen una solución.

Amo a esa mujer que deja de soñar para vivir la realidad, la enfrenta y la mira con ojos vacíos como si no tuviera ninguna debilidad.

Amo a esa que ama incondicional, que a veces es tan tonta y masoquista.

Amo a la mujer que vive en estos tiempos en mi cuerpo, amo a la niña que se quedó atrás y a esa vieja que será mejor que yo. Amo a todas estas mujeres que se encuentran en mí, a esas que me formaron y a las que me hacen comprender lo hermoso que es amarte a ti mismo.

Me amo porque sin eso no podría ser la persona que hoy les habla.

Gracias a mamá, a Nonna, a Ana, a Verginica, a Doina, a Rineta, a Cati, a Mica, a Andreea, a Cristina, a Stefania, a Manu, a Denisa, a Anca, a Mari, a Elena, a Ana, a Ita, a Bianca, a Lili, a Sanda, a Martha, a Caro y a todas las mujeres que pasaron por mi vida y me enseñaron tanto!

¡Toma eso!

Se me paró el corazón para escuchar el tuyo,
Y al final tus latidos empezaron a gritar,
Y al final los míos se asustaron,
No!
Al final los míos se enamoraron.

Se me paró el cerebro para que el corazón sigue funcionando,
Y al final tu cerebro despertó el mío,
Y al final mi cerebro se despertó lleno de preguntas,
No!
Al final hasta mi cerebro estaba enamorado y tonto.

Se me paró la flecha del cupido en tu ala derecha,
Y al final empezaste a sangrar sin sentir amor,
Y al final Amor me castigó eternamente,
No!
Al final, Amor me dejó sin mi amor y con sus alas se fue flechando otro corazón que escucha.