Me dueles, cariño…

Dolor, de donde salen tantas gotas?
El sal de mis lagrimas me pica la mejilla,
Y el mar está celoso,
Porque sus olas están más diluidas que mis tristezas.

No estoy triste, solo duele el llanto,
Y de mis dientes, siento la rabia,
Mordiendo mis mejillas, buscando las sonrisas,
Y mis labios me piden que deje de morder.

Dolor, de estos que solo recuerdan que estás con vida,
Y la vida se mide en grados de dolor,
Y si no lo sientes en tu cara,
Deberías tenerlo en el corazón.

Análisis personal

Escribí este poema con un sentimiento de paz al mirar el dolor de un amor imposible. Yo soy una persona que cree mucho en el perdono, el acepto de una situación y la resignación.

En este poema, el yo lírico intenta aceptar el dolor de la vida y apreciarlo. Verlo como si fuera una cosa que nos mantiene con vida.

También el poema habla sobre la manera en la cuál consciente o no, nos hacemos daño y gozamos de este daño. La natura humana sería de aceptar este daño como algo que promete una recompensa o el bienestar después.

¿Tú qué piensas de este poema?

Ni la vida puede salvarlo

Soy vida, 
De la que vive,
De la que se vive,
De la que se bebe y se fuma,
De la que nunca se duerme.

Soy esa vida que te hace falta,
Y mueres cada dia un poco más,
Pensando que la vida aparece a su final,
Pero mirame aqui,
Estoy para vivirme,
Y aún asi, tú mueres un poco más.

Desde ahora en adelante, voy a intentar a contarles un poco el contexto y analizar mis poemas.

Me gustaría tener su ayuda porqué los poetas cuando analizan sus obras son o demasiado criticos o las aprecian y no pueden encontrar ningún rastro de objetividad.

Escribo este poema que viene dedicado a una musa que se perdió hace un buen momento aunque pareciera un poema-carta dirigida a mi misma, en realidad, la mayoría de mis poemas son para esa “musa mala” que dejó tantas ilusiones en este poeta.

Hablo de la vida y de la muerte intentando de demostrar que aún soy vida en este mundo en el que todos mueren y sobretodo por el amado que se está apagando porque no está capaz de aceptar mi fuego.

Podemos decir que aparece el concepto de carpe diem y momento mori pero de una forma distinta si hacemos una comparación con otros poemas míos.

Estoy pidiendo que me vive aunque el “tú ” ni me escucha ni me puede ver. Así llegamos a la conclusión que el poema empieza con un verbo en primera persona donde se exprima la vivacidad y en realidad se hablaría de una contrariedad. “Soy muerte” sería el contrarío que indicaría en realidad el hecho de que este “yo” busca el final del “tú “.

Este juego de muerte vida, me recuerda del mismo juego del amor y del sufrimiento, de la pasión y del dolor, de la juventud y la vejez.

Y tú? Qué piensas sobre este poema? Te leo en los comentarios 👇🥰

Querías ser un personaje…

En las raíces de mis últimas dudas,
Te encuentras tú y paralelamente,
En otra dimension del mundo,
La escritora intenta conquistar tu corazón.

Un laberinto como un juego dominó,
Que funciona o no, a su ritmo,
O sin ritmo, para no crear acción en este cuento,
Que ya no cuenta, solo vivió.

La escritora se despierta escuchando una canción,
A veces inspira, a veces le da vida,
Y tú, de tus preguntas y tu oscuridad,
Ganaste el premio del más desconocido personaje.

Sangran las flores del laberinto,
La puerta se cierra y tú no te irás,
Y sin esperanza se esperan palabras,
Que nunca se escuchan, solo se besan.

Y en el mundo de la escritora hay humo,
Y el alcohol pronuncia tu nombre diferente,
Pero ¿Quién eres? No se pregunta, se descubre,
Mientras las preguntas singuen abiertas.

Si o no?

Aniversario de una rosa

Mi tierra se está moviendo,
Y el terremoto casi destruye mi raíz,
Estoy al borde de los bordes de mi maceta,
Y en mis adentros se rompe el sepala,
Que protegía todos mis pétalos.

Estoy desnuda frente a la tormenta,
Y el frio
Y el viento
Y mi alrededor, me esconden la luz.
Casi rota, pero aún con vida,
Dejo caer belleza roja, perdiendo mi color.

Ya no soy flor,
Que me rompieron los pétalos,
Y espinas que quieren vengar el dolor,
Me salen como alergia y rabia de falta de amor.
Y la naturaleza jugó con sus tiempos,
Y el tiempo llego para este adiós.

¡No me voy a enamorar!

No me voy a enamorar de ti,
No puedo,
O no quiero,
Pero sé que no lo haré porque mi cuerpo apartiene a otro,
Y mi alma a otro,
Y mi cerebro a otro,
Y mis ojos y mi boca,
Y mi todo.

Lo siento, no me puedo enamorar ahora,
Ni ahora, ni nunca,
Ni para siempre,
Pero sé que la razón primordial por lo que no lo hago,
Es que adentro hay otro,
Es que en mis ojos hay otra imagen,
En mi boca pintaron otros labios,
Sobre mis lunares pisó otra piel.

Y sé que no me puedo enamorar,
Porque hacerlo se me olvidará el otro,
Y no sería justo de olvidarlo,
Y no sería justo hacerlo contigo,
Pero aún hay tantas cosas que no sé y mi todo no quiere aprender,
Como currar las heridas,
Jugar con los sentimientos,
Matar el tiempo con amores.

La vida es miedo

Miedo,
Por eso vivo, para sentirlo en el cuello,
Cuando el corazón lucha con mis pensamientos,
Con este dolor cerebral,
Con el afán de tirarme en el viento,
Y desde el quinto piso, esperar sentir el más tremendo miedo
Y aún así no sientes casi nada.

Casi nada,
Por tu culpa el miedo de morir se transformó en deseo,
Y más miedo tengo vivir sin ti, que a tú lado,
Y en el vuelo de los pajaritos,
Me pregunto si a ellos les gusta romperse el corazón en taquicardia,
Mientras a los humanos les da infarto.

No, ya no quiero hablar de miedos,
Aunque estoy llena de ellos y me salen por la boca,
Aunque mis letras se llenaron de angustias,
Mis manos aún tiemblan de susto, con labios que sangran,
Con ojos que buscan un punto,
Y el cielo que me deja caer en vano.

Tu silencio ya no me dice nada

Dime,

¿Qué se siente leer tu nombre en la portada de mi libro?
¿Qué se siente leer nuestra historia en un maldito papel?
¿Cómo te sientes ver tu nombre y la descripción de tu persona en cada poema?
¿Qué sientes al leer mis sentimientos?
Ah, se me había olvidado que tú no sabes leer…

Pero dime,

¿Qué se siente oír tu nombre en tantos labios que recitan mi poema?
¿Como te sientes después de escuchar mi nombre al lado del tuyo?
Pero eso también se me había olvidado, eres sordo.

Pero entonces dime,


Dime que aún me amas,
Dime que quieres volver porque te hago falta,
Dime que tanto me pensaste…
Pero ¿por qué no dices nada?
Y otra vez se me olvidó, que eres mudo…

Pero se me habían olvidado tantas cosas sobre ti…
Quizás ya no te recuerdo ni siquiera un poco
Y solo estos versos me recuerdan quien eres.

Acabo este año…

Acabo este año a besos,
A labios rotos que se toparon con una bestia hambrienta,
Con un huracán de palabras al oído, susurros que dominan mi piel,
Y con este corazón ardiendo en tu cama.

Acabo este año con ganas de acabar con mi vida,
Para empezar en otra parte, en el sueño de otra persona,
En los dientes de aquella criatura que me mordió el alma,
En la boca de mi maldita suerte que abre ventanas para tirarse y no puertas para entrar.

Todo lo que suena a ti…

Mi amor eterno se acaba en el fin del mundo,
Y luego al acabarse se quedan solo leyendas de como hubiera podido ser,
Se quedan solo algunos nombres a los que les dediqué poemas,
Se quedan solo las hojas en viento,sin títulos, sin nombre.

Mi corazón roto llena cuadernos con poemas,
Y luego, al leerlos, te recuerdo y más me duele,
Y más me rompe, y más te escribo,
Y más te leo y más te quiero olvidar.

Mi cuaderno está lleno de tu nombre,
Y al lado sigue el mío con poemas de dolor,
Y con cada letra de tu nombre estoy buscando una palabras,
Y cada palabra significa amor en otra idioma…

Mi amor eterno rompe cuadernos de poemas en cada fin del mundo,
Y por cada dolor leído en las leyendas nace nuevos recuerdos,
Y al olvidarte te escribo en la imaginación y lo inconsciente te busca,
Y aunque tu nombre ya no me suena, por cada letra le escribí un poema.

Pero la culpa no fue tuya!

La culpa fue mía por haberme topado contigo,
Por haber cruzado esa calle,
Por haber mirado en esa dirección.

La culpa fue mía por haber salido de casa en aquel maldito momento,
Por haber tomado el tren,
Por haber salido de la estación.

La culpa fue mía por verme tan bella y radiante ese día,
Por haber puesto ese vestido que vuelta cabezas,
Por haberte voltado la tuya.

La culpa mayor fue mía, cuando sonreí, sin saber que esto te ganaría el corazón,
Por haber mirado más de 3 segundos tus ojos,
Por haberme mordido el labio inferior al ver tus zapatos.

La culpa fue totalmente mía, cuando bajé la cabeza y me encontré con mis mejillas sonrojadas,
Por volverte a mirar,
Por haberte pedido sin palabras, que te quedes…

La culpa fue categóricamente mía por haberte sonreído con mis ojos,
Por haberte enamorado con mis movimientos,
Por hacerte pensar que yo también me enamoré…

Pero la culpa no fue tuya,
Porque ya era mía,
Porque ya te había conquistado.